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Colombia: La criminalidad en aumento – percepciones, cifras y meta

Por Hugo Acero para Razón Pública. La seguridad ciudadana se está deteriorando y el gobierno Santos está siendo acusado por este hecho, pero en vez de pescar en río revuelto habría que tener cifras confiables, fijarse metas precisas, coordinar seriamente los esfuerzos y hacer que las autoridades nacionales y locales respondan por sus resultados.

Los delitos, en aumento

Hoy cuando el ex presidente Álvaro Uribe, sus copartidarios de la U, los conservadores y algunos gremios económicos plantean su preocupación respecto del aumento de los niveles de violencia y delincuencia y aseguran que el Presidente Santos ha descuidado la seguridad, es importante mirar qué está pasando realmente, desde cuándo se ha deteriorado la situación, y cómo deben evaluarse las acciones que el gobierno está desarrollando en este frente.

Para comenzar, el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que reporta, sin excepción, todos los homicidios (incluyendo a los heridos por acciones violentas que días después fallecen y los que se suceden en enfrentamiento con las fuerzas de seguridad del estado y en las cárceles) reportó para el 2009 un aumento en este delito de un 16%, al pasar de 15.250 casos registrados en el 2008 a 17.717 en el 2009 [1]. Este aumento de la violencia homicida se hace evidente cuando se mira el incremento de las tasas de homicidios en las principales ciudades del país en los últimos años, como se puede ver en el siguiente gráfico:

Por otra parte, bastaría con tomar las cifras históricas presentadas a comienzos de diciembre de 2010 para darse cuenta de que el secuestro, la extorsión, los actos terroristas y el hurto de vehículos -delitos que desde el año 2003 habían venido registrando importantes disminuciones- volvieron a aumentar durante los últimos años[2].

En cuanto a los demás delitos, aunque han disminuido en los últimos dos años, las cifras muestran que entre 2002 y diciembre de 2010 aumentaron los delitos sexuales en un 60 por ciento y los hurtos comunes en un 48 por ciento, los hurtos a personas en un 83 por ciento, los de de residencias en un 7 por ciento y los del comercio en un 8 por ciento.

No es por más denuncias

Como siempre, cabría argumentar que el crecimiento de las cifras se debe al aumento de las denuncias, pero las encuestas de los programas Cómo Vamos muestran que la denuncia ciudadana ha disminuido por la pérdida de confianza en las autoridades de seguridad y justicia.

Así lo plantea claramente el programa Medellín Cómo Vamos: “No sólo el homicidio se incrementó, sino también los delitos contra el patrimonio económico, los cuales aumentaron en un 23,7 por ciento, explicado principalmente por el crecimiento en el hurto a carros y motos. Preocupa también que el nivel de denuncia se haya reducido en la ciudad y que la principal causa sea la desconfianza en las autoridades[3] (subrayado mío).

Ciudadanos alarmados

Pero no son sólo las cifras de violencia y delincuencia las que han desmejorado, también ha desmejorado la percepción de seguridad de los ciudadanos. De acuerdo con las encuestas de los programas Cómo Vamos, Medellín pasó del 72 por ciento de los ciudadanos que durante el 2008 consideraban segura a su ciudad, a 43 por ciento en el 2010, Barranquilla pasó del 43 por ciento a 35 por ciento, Cali de 37 por ciento a 30 por ciento, Bogotá de 33 por ciento a 20 por ciento y sólo Cartagena mejoró este indicador, al pasar de 27 por ciento a 28 por ciento de los ciudadanos que la consideran segura.

Como los muestran estos indicadores, la situación de inseguridad no es nueva y no se debe al nuevo gobierno, que en buena hora ha definido una Política Nacional de Convivencia y Seguridad Ciudadana que tanta falta hacía para complementar la política de Seguridad Democrática.

Un buen plan, sin metas claras

Hay que evaluar al gobierno del Presidente Santos sobre la base de los resultados de violencia y delincuencia del año 2010, lo mismo que se hizo con el Presidente Uribe, cuyo gobierno fue evaluado durante los ocho años en comparación con las cifras del 2002, a pesar de haber comenzado a gobernar el 7 de agosto de ese año.

Cuando se analiza el Plan de Desarrollo del actual gobierno “Bases del Plan de Desarrollo 2010 – 2014 Prosperidad Para Todos” en lo concerniente al orden público y la seguridad ciudadana, es necesario reconocer que los problemas están bien planteados, que los programas y proyectos corresponden a los retos y que (ojalá) la asignación de los recursos refleje las prioridades del país, que en este momento siguen apuntando hacia la seguridad ciudadana.

Sin embargo, llama la atención el hecho de que el Plan todavía no tiene metas claras que permitan evaluarlo de manera permanente; sólo se compromete con la reducción de las tasas de homicidios y hurtos y con aumentar los desmovilizados individuales y el decomiso de insumos químicos. En materia de justicia la única meta apunta a reducir la congestión judicial (expedientes represados).

De manera general y sin plantear claramente en cuánto se van a reducir los problemas que afectan la seguridad de los colombianos, el Plan define, entre otras, las siguientes metas:

reducir el número de actos de violencia, crimen y terrorismo,
aumentar el número de desmovilizados y neutralizar a miembros de grupos armados al margen de la ley,
disminuir las áreas de cultivos ilícitos y producción de hoja de coca,
aumentar las operaciones para el control de la ilegalidad,
disminuir la tasa de accidentalidad vial,
disminuir la tasa de muertes por arma de fuego,
disminuir la tasas de hurto común,
disminuir la tasa de secuestro extorsivo,
disminuir la tasa de lesiones personales y el número de contravenciones.
Todas estas metas, para ser evaluadas, requieren cifras precisas y compromisos cuantificables. De lo contrario no se podrá saber si los proyectos y programas tienen algún resultado y si la alta inversión que se está haciendo en este campo está ayudando a mejorar la seguridad del Estado y de los ciudadanos. Ahora que el Plan está siendo discutido en el Congreso de la República, se presenta una buena oportunidad para definir esas metas.

Metas también para los índices de percepción

Además de establecer metas precisas sobre la delincuencia objetiva o registrada, sería importante incluir la mejoría de los índices de percepción de seguridad, victimización, denuncia y confianza en las instituciones en la evaluación de resultados de las políticas y programas. Para ello pueden tomarse como línea base los resultados de las encuestas “Cómo Vamos” que ya se realizan en ocho grandes ciudades del país (Bogotá, Cartagena, Medellín, Cali, Barranquilla, Ibagué, Valledupar y Bucaramanga)[4].

Por ejemplo, se pueden tener las siguientes metas: Aumentar en las ocho ciudades la percepción de seguridad en un 20 por ciento, reducir la victimización en un 10 por ciento, aumentar las denuncias ciudadanas en un 20 por ciento y mejorar la confianza en las instituciones de seguridad en un 10 por ciento.

En este caso, las líneas de base para el 2010 serían las siguientes:

Metas poco ambiciosas

Con respecto a las únicas metas que aparecen en el Plan, y en particular a la reducción de la tasa de 34 homicidios por cada 100.000 habitantes a 32 en los cuatro años de gobierno, cabe anotar que sin reducir el número de homicidios con los cuales se determinó la tasa de 34 (15.459), solo con el aumento de la población al finalizar el 2014 la tasa se ubicará en 32,4.

En lo que tiene que ver con la meta de reducir el hurto común de 185 hurtos por cada 100.000 habitantes a 180, en este caso, habría que aumentar los hurtos durante los cuatro años de gobierno para cumplir la meta. Frente a este indicador hay que llamar la atención respecto a que la tasa está mal calculada, si se tiene en cuenta que las cifras oficiales registran 91.229 hurtos comunes para el 2010, lo que daría una tasa de 200 hurtos por cada 100.000 habitantes[5].

En conclusión, unas metas poco o nada ambiciosas, que no se compadecen con los esfuerzos y recursos que el país está invirtiendo en materia de seguridad.

Necesitamos cifras confiables

Por otro lado, para poder evaluar correctamente las metas, es necesario contar con cifras confiables y hoy existen grandes diferencias y alto subregistro de algunos delitos en las fuentes de información.

Por ejemplo, mientras la Policía sostiene que en Bogotá en el 2010 se registraron 1.327 homicidios, Medicina Legal reporta 1.739 casos, una diferencia de 402 homicidios: Sucede lo mismo en otras ciudades, y solo en el caso de Barranquilla la diferencia va en sentido contrario, pues la Policía registra 526 homicidios[6] y Medicina Legal reporta 382 casos.

Aquí tienen que trabajar en equipo estas dos instituciones para que las cifras de violencia homicida sean cada vez más confiables, como sucede en Cali y Cartagena donde las dos instituciones cotejan sus cifras semana a semana.

Coordinación efectiva con control de resultados

Para no quedarse en el puro debate sobre quién tiene la culpa del deterioro de la seguridad, es necesario que el nuevo gobierno sostenga los logros de la Política de Seguridad Democrática, que atienda las denuncias de deterioro de la situación y que exija más resultados a las autoridades de seguridad y justicia.

El presidente debería seguir convocando, a través del Consejo Nacional de Seguridad, a las autoridades bajo su mando (Ministerios de Defensa y del Interior y de Justicia, Fuerzas Militares, Policía, DAS y otros ministerios) y a las demás instituciones que tienen responsabilidades constitucionales y legales en materia de seguridad y justicia, como la Fiscalía General de la Nación, la Corte Suprema, el Consejo Superior de la Judicatura, el Congreso de la República y la Procuraduría, para trabajar en equipo y de manera continua, de manera que cada institución haga lo que le corresponde y responda por sus resultados todos los meses y de cara al público.

En los departamentos y municipios es importante que el nuevo gobierno trabaje de manera directa y permanente con todos los alcaldes y gobernadores, incluidos los del Polo, para lo cual el Alto Consejero de Seguridad Ciudadana debería contar con delegados presidenciales que asistan todos los meses a los consejos de seguridad departamentales y de capitales de departamento. Esto redundaría en la necesaria coordinación a nivel local de la Política de Convivencia y Seguridad Ciudadana y en el seguimiento y la evaluación permanentes de las acciones y de los resultados.

Menos debate y más acción

La seguridad debe seguir mejorando, se debe salir del falso debate sobre las responsabilidades del deterioro y pasar a la acción, sin permitir que este tema se “bacrimnice”.

La situación es más compleja de lo que parece y hay que trabajarla atendiendo a las particularidades de cada uno de los municipios y departamentos del país. No se puede seguir trabajando desde los fríos despachos de Bogotá.

Notas de pie de página

[1] Las cifras totales del 2010 hasta ahora no las ha publicado Medicina Legal.

[2] Logros de la Política Integral de Defensa y Seguridad para la Prosperidad en http://www.mindefensa.gov.co/irj/portal/Mindefensa

[3] Programa Medellín Cómo Vamos. ¿Cómo vamos en seguridad ciudadana y convivencia? http://www.medellincomovamos.org/seguridad-y-convivencia

[4] A nivel internacional, cada vez más, estos indicadores están siendo utilizados para medir el mejoramiento o desmejoramiento de la seguridad de los ciudadanos, en la medida son más confiables que las cifras de denuncias dado el alto nivel de subregistro que existe en la mayoría de los delitos.

[5] La tasa se calcula con base en la proyección poblacional que realiza el DANE para Censo 2005.

[6] Ver El Tiempo del 26 de enero de 2010.

Ver nota en: http://www.razonpublica.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1827%3Ala-criminalidad-en-aumento-percepciones-cifras-y-metas&catid=19%3Apolitica-y-gobierno-&Itemid=27

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Comentarios

Un comentario en “Colombia: La criminalidad en aumento – percepciones, cifras y meta

  1. Felicitaciones por este estudio. Es importante que el pais entre en una rutina de transparencia informativa sobre la criminalidad y en un combate intenso y sin tregua para reducir la impunidad.

    Yulai

    Publicado por Julio C. Salgado P. (@YulaiUepaje) | agosto 11, 2011, 6:33 am

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