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Los estados débiles contra el crimen organizado

Por Sonia Alda para Infolatam. A la pregunta de por qué el crimen organizado ha adquirido una dimensión extraordinaria en América Latina, en general, y en algunas subregiones, en particular, no cabe duda que la respuesta ha de basarse en una explicación multicausal, pero sin duda la debilidad estatal es determinante. Hay que tener presente que en el estado y con ello la misma ley se encuentra ausente en grandes extensiones de territorio. Una debilidad de la que ni el mismo gigante brasileño puede excluirse, como así ocurre en sus zonas fronterizas. Por supuesto hay considerables diferencias respecto a la fortaleza de las estructuras estatales, según los diferentes países de la región.

El caso guatemalteco es paradigmático, en cuanto a debilidad estatal se refiere. Para algunos analistas ya es un estado fallido o cuanto menos se encuentra en camino de llegar a serlo. Sin embargo, para combatir el crimen organizado solo cabe el fortalecimiento del estado, acompañado de un imprescindible proceso de institucionalización, para que sea posible ejercer el poder estatal de manera eficiente e igual para todo el territorio y todos los ciudadanos, bajo el imperio de la ley.

Desde hace más de un año, células del cártel mexicano los Zetas se ha instalado en el norte de Guatemala, utilizando esta área como su principal base de operaciones para obtener sustanciosos y variados “negocios”. Sus actividades no se limitan al tráfico de drogas que llega al país desde Honduras, para luego enviarla a México y Estados Unidos; también se dedican al tráfico de inmigrantes ilegales que pretenden llegar a Estados Unidos.

Sin embargo a esta actividad delictiva es preciso sumar los nuevos “mercados” que se han abierto en el país a partir de su presencia. En este momento el país centroamericano es uno de los principales abastecedores de armamento para los cárteles mexicanos. El problema por tanto no se limita a la presencia del crimen organizado sino a la cadena de actividades delictivas activadas por sus demandas.

El Estado de sitio, el aumento de efectivos de las fuerzas armadas, y la potenciación del equipamiento aéreo, según el Presidente Colom, para estar a nivel de México o Colombia en cuanto a control aéreo, son el conjunto de medidas adoptadas para reconquistar una parte importante del territorio nacional. El estado de sitio ya ha sido implantado en el Departamento de la Alta Verapaz, departamento fronterizo con México.

Sin embargo esta medida a pesar de ser excepcional, no parece que vaya a ser la excepción y no se ha descartado la posibilidad de extender el estado de sitio a otros cuatro departamentos, del norte y del este de la república, donde se ha anunciado también la presencia de Zetas. De momento el presidente ha decidido prolongar 30 días más el estado de sitio vigente.

Suponiendo que esta operación fuera exitosa, así lo afirma el gobierno, es decir que el número final de detenidos fuera muy numeroso y que los “negocios” de los narcotraficantes fueran destapados; ¿Cuáles serían las consecuencias?; ¿Va a significar el final del crimen organizado en Guatemala? Por duro que sea el golpe asestado a las redes establecidas en el país, no puede ser definitivo, ni mucho menos la solución. Y no lo será porque permanece la realidad que ha hecho posible su desarrollo.

Al fortalecimiento estatal ha de sumarse la cooperación multilateral. No es un problema únicamente de Guatemala, el crimen organizado es una amenaza transnacional y como es sabido afecta a toda Centroamérica y por supuesto México. De hecho la presión ejercida por las FAS mexicanas en su guerra contra el narcotráfico ha favorecido el asentamiento de los carteles en Guatemala.

En cualquier caso no parece que haya mucha predisposición para esta cooperación. Ante la magnitud del problema, El Salvador y Honduras se han limitado a anunciar el fortalecimiento de sus fronteras y México por su parte niega que los cárteles sean mexicanos. Por lo que respecta a la ayuda norteamericana, no sólo podría ser más, sino que se organiza bajo un esquema nacional, particularizada por países; pero sin un plan de cooperación regional efectivo dicha ayuda no dará los resultados esperados.

Lamentablemente la peor combinación posible para combatir el crimen organizado son estados débiles y una escasa cooperación multilateral y Guatemala, en particular, y Centroamérica, en general, se encuentran en esa circunstancia. En esta situación la evolución natural es que la situación vaya a empeorar, aunque se implante el estado de sitio en más de medio país.

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