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Colombia: Ex paras reincidentes serían más de 15,5 %

Por El Nuevo Siglo. El gobierno Uribe dijo desarmar a 55 mil ilegales, pero en los últimos días quedó claro que hubo muchos reinsertados que nunca empuñaron armas ni combatieron.

LA REINCIDENCIA criminal de los desmovilizados de los grupos paramilitares y guerrilleros durante el anterior Gobierno, sería sustancialmente superior a la que señalan las estadísticas oficiales más recientes.

Esa es la principal conclusión que deriva tras las crecientes denuncias sobre farsas y montajes en los actos de desarme y reinserción a la vida civil de bloques de las llamadas “Autodefensas Unidas de Colombia” (Auc) y de uno que otro grupo de las Farc.

Aunque algunos sectores han tratado de minimizar el asunto, las pesquisas que sobre el tema ya adelantan la Fiscalía, Procuraduría y Contraloría evidencian que no se trata de versiones meramente especulativas, sino que poco a poco se han sumado datos y testimonios que probarían que un porcentaje de los que dijeron ser combatientes paras y de la guerrilla que querían salirse de la guerra e iniciar una nueva vida, en realidad eran desempleados, presos, delincuentes comunes, enfermos, desplazados y hasta prostitutas y vagos que fueron ‘reclutados’ a última hora por los jefes de los grupos ilegales con el único fin de inflar las cifras sobre su fuerza militar.

Ya no se trata sólo del siempre sospechoso caso de la desmovilización del frente de las Farc “Cacica Gaitana” en el Tolima, sino que en la última semana señalados cabecillas paramilitares han denunciado que en casos como la entrega de los bloques “Cacique Nutibara” y otros en Antioquia, hubo claros montajes, pues no todos los reinsertados eran verdaderos combatientes o pertenecían a la organización logística de las Autodefensas. Y como si fuera poco, algunos de los acusadores dicen que altos funcionarios del gobierno Uribe eran conscientes de esa grave situación. Es más, uno de los más reconocidos jefes paras, alias Ernesto Báez, dijo semanas atrás que el pie de fuerza de las Autodefensas nunca fue el de los 32 mil desmovilizados que reportan las cifras oficiales, pues la organización realmente no tendría más de 16 mil hombres-arma.

¿Entonces?

El debate en torno a la cantidad de ‘colados’ en los procesos de desmovilización no sólo debe limitarse a si el Gobierno era consciente de ese engaño, ni tampoco quedarse en cuántos recursos perdió el Estado en el proceso de desarme, definición de la situación jurídica y apoyos económicos a los reinsertados para que iniciaran una nueva vida.

Hay un aspecto que en medio de la polémica no ha sido analizado en profundidad y que, incluso, podría tener implicaciones más graves que esas otras consideraciones.

Según el II Informe Nacional de Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR), revelado en diciembre pasado por la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR), se calcula que 15,5 por ciento del total de los reinsertados durante los últimos años (que según la cifra oficial son 55 mil, entre desarmados en actos masivos y aquellos que lo hicieron de manera individual) reincidió en actividades criminales. En otras palabras, volvieron a delinquir y buena parte de ellos hoy harían parte de las llamadas “bandas criminales emergentes al servicio del narcotráfico” (Bacrim), sin duda el mayor peligro en estos momentos para la seguridad y el orden público nacionales.

En ese orden de ideas, si la cifra “oficial” es de 55 mil desmovilizados, entonces ese 15,5 por ciento implica que 8.525 ex paras y ex guerrilleros volvieron a las armas.

Sin embargo, aquí debe se empezar a hacer una diferenciación. Según el informe de cierre del gobierno Uribe, durante sus ocho años en el poder se registró el desarme voluntario de cerca de 55 mil combatientes ilegales, pero de éstos 32 mil corresponderían al proceso de desmovilización paramilitar de las Auc, que es, precisamente, el que está en el ojo del huracán.

Las investigaciones de las autoridades sobre la reincidencia criminal de los reinsertados, demuestran que la mayoría de éstos pertenecen a las Autodefensas. Es más, por ese mismo fenómeno a las Bacrim se les denomina como una tercera generación de los paramilitares, compuesta por grupos que nunca se desarmaron, desmovilizados que volvieron a las armas y “neoparamilitares”.

Además, el número de ex paras asesinados en vendettas o en enfrentamientos con la Fuerza Pública, o nuevamente capturados en los últimos años, es inmensamente superior al de los ex guerrilleros que también corrieron igual suerte.

“Según estimativos de la Policía Nacional, de los más de 3.700 miembros que se estiman tenían las bandas emergentes a nivel nacional en mayo de 2009, sólo un 15% serían desmovilizados. Entre 2005 y 2009, más de 4.700 desmovilizados han sido capturados por reincidir en el delito, de los cuales 1.060 estaban relacionados con las bandas emergentes”, precisa el informe DDR.

Realismo

Así las cosas, la pregunta que se impone es una sola: ¿si las denuncias de los últimos días señalan que hubo una gran cantidad de ‘colados’ en la desmovilización de paramilitares, y las estadísticas “oficiales” hablan de 15,5 por ciento de reincidencia sobre el “global oficial” de 55 mil desarmados, entonces cuántos ex combatientes reales volvieron a la guerra y el crimen?

El interrogante es clave porque es claro que esos desempleados, presos, enfermos, prostitutas, vagos y otros que se hicieron, o los hicieron, pasar por Autodefensas, no volvieron “al crimen” ni se integraron a las Bacrim, simplemente porque la mayoría de ellos nunca perteneció ni militó en estructuras.

En ese orden de ideas, los desmovilizados que volvieron a delinquir serían en gran porcentaje principalmente verdaderos combatientes u hombres-arma, razón por la cual ese 15,5% “oficial” de reincidencia es, en realidad, mucho más alto, pues ese cálculo se hizo con base en un “global” que tiene a muchos ‘colados’ a bordo.

Para concluir, si en las estadísticas oficiales de cada 10 desmovilizados (reales y ‘colados’), menos de dos volvieron al delito, en las cifras reales (solo ex combatientes) la tasa de reincidencia debe ser claramente mayor. Por algo, las Bacrim, se calcula, tienen hoy más de 8.000 integrantes.

Ese es un ‘detallito’ que no se ha tenido en cuenta y que debe alertar a las autoridades sobre cuál es el verdadero riesgo que implican las Bacrim y porqué les fue tan fácil crecer y consolidarse, a sangre y fuego, en menos de tres años.

Ver nota en: https://mafiaandco.wordpress.com/wp-admin/post-new.php

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