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México: Felipe Calderón hace pedagogía política para combatir al crimen organizado

Por Rogelio Núñez para Infolatam. Felipe Calderón ha redoblado sus esfuerzos para conseguir que la opinión pública mexicana entienda las razones por las que desde 2006 encabeza una ofensiva contra los cárteles de la droga. Ese esfuerzo parece ahora más necesario que nunca tras las movilizaciones encabezadas por Javier Sicilia que pusieron en cuestión toda la estrategia de Calderón contra el crimen organizado.

Cuando una guerra o un conflicto se alarga, los gobernantes deben hacer pedagogía política para mantener el ánimo entre una población fatigada por el prolongado enfrentamiento. Eso es lo que está haciendo Felipe Calderón cuando se extienden las peticiones populares para que cambie su estrategia que ha provocado unas 38,000 muertes por la violencia del narcotráfico en México desde finales de 2006, cuando el presidente asumió el cargo y lanzó una ofensiva para combatir a los cárteles.

El propio Calderón asegura no ser insensible a ese anhelo ciudadano: “México espera mucho, mucho de todos los que tenemos responsabilidades públicas y políticas, ninguna autoridad debiera desoír el clamor de justicia de los ciudadanos, ningún gobernante o representante debe rehuir la responsabilidad para obtener beneficios políticos o eludir costos de la tarea que se cumple por deber”.

Ese clamor al que se refiere Calderón tiene una figura destacada en el poeta Javier Sicilia quien en entrevista en el diario El Universal aseguraba que “si el Estado ya no está cumpliendo con su vocación, ya no le está sirviendo a los ciudadanos, se está desmoronando, se está construyendo algo nuevo que no sé claramente qué es, pero el Estado actual no está funcionando…Esta lucha va hacia la unidad ciudadana que permita hacer una exigencia al Estado mexicano para que haga cambios fundamentales, porque ahorita el Estado es un Estado sumiso, que sirve a intereses de empresarios, de partidos y de criminales. Estamos envueltos en una guerra tonta, que no nos ha dado seguridad, al contrario, nos ha dejado más inseguridad”.

Calderón ha propuesto debatir con Sicilia pues “la sensibilidad debe ser el mejor de los atributos de sus gobernantes. Los fenómenos sociales que expresan inconformidades están a la vista: la sacudida en el mundo árabe, el reclamo social en España, la señora Isabel Miranda de Wallace, Alejandro Martí, Javier Sicilia, la Marcha por la Paz y otros casos, son síntomas que debemos interpretar correctamente para que las instituciones puedan seguir adelante, fortaleciendo las causas de su propia sociedad”.

También parte de la clase política está en contra de la estrategia de Calderón, como muestran estas palabras de Cuauhtémoc Cárdenas líder del PRD: “si vemos los resultados yo diría que es objetivamente indispensable un cambio en las estrategias, esto es cerca de 40 mil muertos, hay estimaciones que elevan esta cifra alrededor de 90 mil según como se cuenten”.

Como afirma el analista Luis Rubio en el diario Reforma “la ciudadanía merece una explicación. Es posible que la estrategia gubernamental sea la correcta dadas las circunstancias, pero si no lo entiende así la población, el malo de la película será el gobierno. Por eso prendió esta marcha”.

Validez de una estrategia

Sin embargo, Calderón insiste en que su estrategia de lucha contra los cárteles no está equivocada: “hoy, nosotros estamos frente a un desafío de enormes proporciones, una prueba verdaderamente histórica en la que los mexicanos del futuro habrán de juzgar lo mismo nuestros esfuerzos que nuestro resultado”.

En este contexto se entiende su comparación con Winston Churchill en la lucha contra el nazismo: “cuando Winston Churchill era también acosado y señalado en medio de un mar de titubeos y le exigían a Churchill, no sólo le insinuaban, que lo mejor que podía hacer era ignorar el avance de los nazis y someterse a ellos…la victoria, sin menoscabo del terror, cuan largo y duro pudiera ser el camino, porque sin victoria no habría futuro”.

Asimismo, recurre a mitos fundantes de la nacionalidad mexicana (en concreto a la resitencia de Benito Juárez contra la invasión francesa): “Ciudad Juárez es un ejemplo de compromiso con la patria y crisol de la República y sin embargo, todo se le escatima, no obstante ser refugio de Benito Juárez y cobijo de la República Itinerante”.

Esa pedagogía de Calderón tiene como objetivo último mantener la unidad nacional frente al peligro del crimen organizado. Por eso recurre a ejemplo como el del “general Miguel Negrete, quien dijo: ‘Yo tengo patria antes que partido’. México espera mucho, mucho de todos los que tenemos responsabilidades públicas y políticas, porque ninguna autoridad debiera desoír el clamor de justicia de los ciudadanos, ningún gobernante o representante debe rehuir la responsabilidad para obtener beneficios políticos o eludir costos de la tarea que se cumple por deber…Todos los mexicanos debemos tener patria antes que partido”.

Felipe Calderón desea transmitir a la ciudadanía que en la guerra contra los cárteles está en juego la propia nación por lo cual la unidad resulta vital: “sé que unidos podemos superar cualquier desafío. Unidos habremos de prevalecer por encima de los enemigos de México”.

Si toda generación tiene un objetivo que la moviliza y cataliza, en el caso del México actual, ese podría ser acabar con la amenaza de los cárteles: ”podemos ser recordados como la generación que se perdió en la división, el encono y la irresponsabilidad… que se escudó en la división de poderes y los colores partidistas para no hacer lo que debía… o podemos ser la generación que inició el fin de la impunidad, la transformación de México en un país de leyes y de prosperidad”.

Una guerra que se puede ganar

Finalmente, y por todo esto, Calderón continúa sosteniendo que la ofensiva lanzada contra el crimen organizado sigue siendo válida: “las acciones de la delincuencia, lo sabemos bien, han generado dolor y congoja inconmensurable en sus víctimas, pero también en todos los mexicanos. Y ante este enemigo, hay quienes, de buena o mala fe, quisieran ver a nuestras tropas retroceder, a las instituciones bajar la guardia, y darles simple y llanamente el paso a esas gavillas de criminales…Hoy les digo que eso no puede y no va a ocurrir, porque tenemos la razón, porque tenemos la ley, y porque tenemos la fuerza, vamos a ganar”.

na estrategia que, para el presidente, ya está dando sus frutos pues “entre octubre (de 2010) y abril, los homicidios en Ciudad Juárez se redujeron en casi un 60%…se avanza en el esfuerzo, fundado en la ley, en el ideal de que en el futuro perseverará el esfuerzo de enfrentar y derrotar a los criminales”.

Pero no se trata solo de ganar esta “guerra” sino de reformar el Estado que combate al crimen: “no es posible enfrentar al delito sin considerar la fuerza de la delincuencia organizada y no es posible enfrentar al crimen organizado con un Estado desorganizado. Sé que unidos podemos superar cualquier desafío por encima de los enemigos de México”.

No todos están de acuerdo con estas reflexiones de Calderón. Por ejemplo, Carlos Fuentes en el diario Reforma quien aseguraba que “Lo que ya no sirve es la política oficial de hoy, concentrada en “la guerra” contra el narco comparada, ni más ni menos, a la defensa de la democracia por Churchill contra el nazismo. ¿Hay otra? Por supuesto y esto es lo grave. La insistencia en una política fracasada cuando hay políticas alternas razonadas y dignas de ser puestas a prueba. Me refiero, claro está, a la Comisión Global sobre política de drogas presidida por Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria y Ernesto Zedillo, con el concurso de Joao Roberto Marinho, Mario Vargas Llosa, Moisés Naím, Sergio Ramírez y Alejandro Junco, entre otros. Tratar el consumo de drogas como una cuestión de salud pública. Reducir el consumo mediante políticas de prevención y reprimir el crimen organizado, sí, pero como parte de una política paralela de descriminalización. Menos acciones penales, mayores alternativas al prohibicionismo, participación de un número creciente de organizaciones sociales y culturales: este no es un asunto que puede abandonarse al gobierno, a las agencias de policía y a las fuerzas armadas”.

Postura claramente diferente a la que sostiene Calderón quien persigue que la opinión pública no desfallezca y se mantenga unida en torno al convencimiento de que ”en una sola palabra la victoria de México sobre quienes pretenden detener su desarrollo, su paz y su justicia” pues “nuestra estrategia es combatir y vencer a los criminales que asolan a nuestro país; construir instituciones de seguridad y de justicia que le han hecho falta a México y sin las cuales no sólo es entendible el avance de los criminales sino también no es comprensible un futuro para México”.

Ver nota en: http://www.infolatam.com/2011/05/24/mexico-felipe-calderon-hace-pedagogia-politica-para-combatir-al-crimen-organizado/

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